La Sexualidad y las Personas con demencia

junio 5th, 2017

El imaginario social tiene una gran influencia sobre lo que conocemos, vemos y cómo nos comportamos en el mundo. La vejez, se fue tiñendo de diferentes representaciones a lo largo de los siglos. Cada sociedad ha construido su propio concepto de envejecimiento y ha pautado cómo debe envejecer cada individuo.

Butler en el año 1969, define el ageism (viejismo, traducido por Leopoldo Salvarezza en 1993) como un conjunto de actitudes negativas, socialmente estereotipadas y prejuiciosas hacia los ancianos. Considera que esto subyace al miedo y rechazo que poseen las personas a envejecer. A partir de sus creencias y disciplinas del conocimiento humano, la sociedad tiene como expectativa que el envejecer devenga en incompetencia, lentitud intelectual donde se pierden habilidades, roles, vínculos, aparece la pobreza, el malhumor, el dolor físico y el psíquico.

Como se expone previamente, los prejuicios en la vejez atraviesan diferentes dimensiones, y una de las afectadas es la de la sexualidad.

La sexualidad desde su sentido más amplio, es considerada como el conjunto de condiciones y estructuras (anatómicas) fisiológicas, conductuales y socioculturales que permiten el ejercicio de la función sexual. Abarcando los sentimientos, la conducta, la manera de expresarse y de relacionarse con los demás” (Gonzalez de Miyar, 2001 en Bugatto, 2009, p. 6)

El ser humano disfruta de su sexualidad desde que nace hasta que muere. Se la considera uno de los principales parámetros de calidad de vida y luego de la alimentación y la seguridad, la tercera necesidad que posee cada sujeto.

Nos encontramos frente a pocos estudios (Rozitchner, 2012; Llanes, 2013; De Los Santos y Carmona, 2015; Iacub y Rodriguez, 2015)  dedicados a esta materia.  Los profesionales de la salud han investigado escasamente la sexualidad y se cree que esto tiene que ver con un contexto cultural que desexualiza a los adultos mayores. La mayoría de las personas no concibe pensar en un viejo que posee necesidad de mantener contacto con otro, de expresar sus fantasías o de poseer intimidad. Consideran incluso que cualquier acto de índole sexual en un viejo es perverso[1].

Sin embargo, la función erótica (Zwang G., 1997 en Colombino 1999) que abarca el placer sexual, el lenguaje sexual de la comunicación y el vínculo afectivo, es la que aún está conservada en los adultos mayores. Lo orgánico, pasa a ser solo una pequeña parte de la sexualidad/erótica del sujeto, y se abre un abanico de posibilidades para que la persona goce de esta dimensión.

 

¿Qué sucede con una persona que padece una demencia?

El sujeto con demencia puede presentar cambios en la vida sexual debido a su patología, que comprenden un aumento del interés en lo sexual o ninguno, como también dificultades en el desempeño del mismo o llegar a expresar sus deseos de forma socialmente inadecuada. Sin embargo, Colombino (1999) continuando en la línea de pensamiento del Dr. Zwang, menciona que incluso aquellas personas que transitan una demencia conservan la esfera del sentir placer y de lo más primitivo del lenguaje sexual.  Aunque en algunos casos la enfermedad no le permita a la persona concretar el coito, aún puede explorar otras formas en su erótica, como por ejemplo, caricias, besos, abrazos, manifestación de sentimientos, actividades nuevas para relacionarse con el otro, etc.

Sin embargo, la sociedad continúa reconociendo un modelo único de erotismo en la vejez, el cual se encuentra colmado de estereotipos negativos, que impresionan por su rechazo a esta temática, limitando su expresión a la mera genitalidad y reproducción. El erotismo en estos tiempos se define entonces a partir de ciertos parámetros como la fertilidad, genitalidad, juventud e imagen corporal.

Es por esto que  la respuesta del entorno del anciano, a este tipo de cuestiones, es negligir la situación, y no evaluar las necesidades concretas del sujeto. Logrando reprimir e invisibilizar esta función tan esencial, e impactando negativamente en la calidad de vida de estas personas.

 

 

Lic. Perez Ruffa, Ma. Cecilia Perez Ruffa

Terapista Ocupacional – Especialidad en Gerontología

 REFERENCIAS

  • Bugatto, J. (2009). Sexualidad y Tercera Edad. Creencias de estudiantes universitarios. Licenciatura en Psicología. Universidad de Palermo.
  • Colombino, A. (1999) Conducta sexual en la patología demencial. En L. Salvarezza, (Ed) La Vejez una mirada gerontológica actual. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós.
  • De Los Santos, P. V., y Carmona, S. E. (2015). Genealogía socio-histórica del erotismo en adultos mayores. Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpos, Emociones y Sociedad, 7(19), 8-19.
  • Iacub R. (2011) Erótica y vejez: perspectivas de occidente. 1°ed. Buenos Aires. Editorial Paidós.
  • Iacub, R.  y Rodriguez R. (2015) El erotismo de las personas con demencias en las residencias para adultos mayores. VERTEX Revista Argentina de Psiquiatría, 26, 120-124.



[1] Las sociedades crean parámetros de inclusión y exclusión dentro del erotismo en un tiempo particular, una de las posturas que ha aparecido se ha denominado erotofóbia. (De los Santos et al,  2015) 

Envejecimiento exitoso: qué es y cómo lograrlo

mayo 30th, 2016

Publicado el 
http://www.diaadia.com.ar/tus-abuelos/envejecimiento-exitoso-que-es-y-como-lograrlo

Qué es y cómo lograr un envejecimiento exitoso. Sentirse bien y seguir aprendiendo, una realidad que lleva a tener una buena vejez.

vejez saludable

Quieren sentirse bien y seguir aprendiendo. Ellos son parte de una realidad que era impensable tan sólo una generación atrás. En los últimos años, la expectactiva de vida creció notablemente y hay una mayor conciencia sobre la importancia de tener una buena vejez. Están activos, son personas sanas y curiosas que forman parte del proceso de envejecimiento exitoso.

“Se define como envejecimiento exitoso al proceso que contemple la baja probabilidad de enfermedad o discapacidad asociada a enfermedad; alta capacidad funcional, tanto física como cognitiva; y compromiso activo con la vida. El envejecimiento exitoso es mucho más que la simple ausencia de enfermedad, incluso más que el mantenimiento de las capacidades funcionales. Es la combinación de estos tres factores mencionados”, explica aTu Día el doctor Pablo Gómez, de Manantial Grupo Humano.

Distintos estudios señalan la importancia del estilo de vida en la emergencia de enfermedad en la vejez. Si bien, muchos de estos factores están asociados con la edad, son potencialmente evitables. Por ejemplo, conductas saludables como no fumar, consumir alcohol en forma moderada, realizar actividad física de forma regular y comer diariamente frutas y verduras se asocian a un envejecimiento exitoso.

“Estos factores ambientales extrínsecos juegan un papel muy importante en la reducción del riesgo de enfermedad. A medida que envejecemos, la contribución relativa de los factores genéticos disminuye, mientras que aumenta la relevancia de los factores no genéticos, siendo estos últimos susceptibles de ser modificados a partir de un cambio de conducta o ambiental”, dice el especialista.

Y agrega: “Tradicionalmente se pensaba que el riesgo de enfermedad y discapacidad asociadas a la edad avanzada eran el resultado inevitable del proceso de envejecimiento que estaba determinado únicamente por un componente genético. Esta postura es inconsistente con el hallazgo de que muchas de las características habituales del envejecimiento se deben al estilo de vida y a otros factores que, si bien pueden estar vinculados a la edad, no son causados por el envejecimiento en sí”.

Contención, la herramienta clave. El aislamiento y la falta de contacto con los otros es un reconocido predictor de morbilidad y mortalidad. “Ser parte de una red social es un determinante central de la longevidad. El apoyo social tanto emocional como instrumental tiene efectos relevantes sobre la salud”, aclara el doctor Gómez.

Y sigue: “Siempre que sean capaces de mantenerse activas y productivas en una tarea significativa, las personas de edad no se piensan a sí mismas como viejos. Por eso hay que fomentar las actividades recreativas y cognitivas con el grupo de pares y fortalecer los vínculos familiares, sobre todo con las generaciones más jóvenes, en los que se puede generar un rico intercambio de experiencias”.

El envejecimiento poblacional de nuestra sociedad es uno de los más grandes desafíos que se presentan en la actualidad. El envejecimiento exitoso debe ser visto como multidimensional. Muchos de los factores de riesgos que atentan contra un envejecimiento pleno son potencialmente modificables, ya sea a partir de cambios individuales o del entorno. El objetivo terapéutico es identificar estrategias eficaces que permitan a una mayor proporción de la población alcanzar con éxito la vejez.

Cómo estar mejor

Los hábitos saludables son los grandes responsables de lograr un envejecimiento exitoso. Herramientas que se pueden poner en práctica para una vejez plena:

  • Seguir estudiando y aprendiendo. Anotarse en cursos de interés junto a otros pares e incorporar nuevos conocimientos.
  • Sí a la actividad física. El ejercicio no sólo reporta un beneficio físico, sino también cognitivo y emocional.
  • Tener confianza en uno mismo. Menor depresión y mayor optimismo fueron asociados al envejecimiento exitoso.

Grupos de contención: una herramienta para familiares de adultos mayores enfermos

mayo 18th, 2016

Publicado el 6 abril, 2016 en:

http://palermonline.com.ar/wordpress/?p=50403

Por Sonia Hanine, Directora Médica de Residencia Manantial (www.residenciamanantial.com.ar)

Quienes atraviesan un problema saben que muchas veces la compañía es uno de los motores más importantes para empezar a encontrar la solución. Esto mismo les sucede a los familiares de los adultos mayores que, por una u otra razón, deben alojar en una residencia especializada a sus seres queridos. Por eso, los grupos son sumamente importantes, tanto para quienes asisten como para quienes los coordinan.

En Residencia Manantial se realizan reuniones mensuales en las que se convocan a los familiares, amigos y personas cercanas a quienes está en la institución. En esas charlas se brinda información más teórica acerca de cómo es la enfermedad que atraviesan los adultos mayores (especialmente el Alzheimer), tips para comunicarse con ellos, qué cuidados necesitan, cuáles son los síntomas más frecuentes y hasta sacarles la culpa de haber institucionalizado a esa persona.

Son reuniones muy productivas, pues en ellas pueden exponer sus dudas y también se dan intercambios para aprender qué hacer y qué no. Así, cuando, por ejemplo, salen a pasear con el familiar ya tienen los consejos necesarios para elegir un buen lugar, evitar que se enoje y más.

Además, hay encuentros a los que asisten los familiares y también los pacientes. En esos se comparten actividades que normalmente los adultos mayores hacen en la residencia, como danzaterapia, musicoterapia, estimulación y más. Luego, en una segunda etapa de esa misma reunión, los pacientes se retiran y con los familiares se trabaja sobre qué vieron, qué sintieron. Es importante porque también pueden poner en palabras lo que sienten al ver a sus seres queridos, incluso muchos quedan sorprendidos porque no los creen capaces de hacer tantas cosas. Muchas veces surge la pregunta de por qué en sus casas los pacientes no tenían tanta movilidad, y eso es el disparador para poder explicarles que en los hogares la relación es uno a uno, y de 24 horas diarias, algo que desgasta, mientras que en una institución la tarea se divide entre varios.

A su vez, el Centro de Día ofrece, una vez por mes, charlas abiertas a la comunidad. Estas son más teóricas y son, sobre todo, para ayudar a las familias a entender por lo que están pasando, qué es la enfermedad, qué es lo que suele ocurrir. Incluso, asisten cuidadores de personas mayores, pues aprenden nuevos modos de poder ayudar a quienes cuidan.

En los grupos todas las partes salen beneficiadas, y en conjunto es posible encontrar nuevas y mejores soluciones.

P1090898 - copia P1100374 - copia

 

Tengo problemas en la memoria…

mayo 17th, 2016

A medida que envejecemos, es normal que haya ciertos olvidos “benignos”. Por ejemplo, no recuerdo dónde dejé las llaves o el nombre del actor que trabaja en la película que vi ayer.

Nuestro cuerpo, a partir de los 20 años, comienza gradualmente a perder cada vez más células cerebrales. A su vez, comienza a generar menores sustancias químicas que necesitan las células cerebrales para funcionar. Estos cambios producen que nuestro pensamiento se enlentezca, que necesitemos más concentración para almacenar nueva información y también más ayudas para poder evocar un recuerdo.

Asimismo, vivir situaciones estresantes, tener problemas emocionales, ingerir algunos fármacos o alcohol en exceso, tener deficiencia de vitamina B12 o no estar bien descansados repercute negativamente en nuestro desempeño cognitivo.

¿Cuándo debo comenzar a preocuparme? Cuando estos olvidos se vuelven frecuentes, repetidos y comienzan a afectar nuestra vida diaria.

Algunos ejemplos:

  • Repetir la misma pregunta, frase o historia en la misma conversación.
  • No poder estar al tanto de los eventos de mi  día.
  • No saber cómo realizar una tarea cotidiana.
  • Confundirme el día en que estoy.
  • Tener dificultad para manejar dinero o tomar decisiones.
  • Perderme en lugares conocidos.
  • Colocar objetos en lugares inusuales.
  • Que amigos o familiares se empiecen a preocupar por mis problemas de memoria.

¿Qué debo hacer?

Si le preocupa que usted o alguien que conoce tiene un problema serio de la memoria, hable con su doctor. Es posible que el doctor pueda diagnosticar el problema o enviarlo a un especialista en neurología o psiquiatría geriátrica. El mismo, le pedirá una serie de estudios: laboratorio, evaluación neurocognitiva, estudios de imágenes. Y le realizará una entrevista con su familiar.

 

Como prevenir:

  • Mantenerse mentalmente activo*
  • Tomar antioxidantes
  • Tener una dieta baja en grasa
  • Prevenir la hipertensión y reducir factores de riesgo cardiovasculares

¡LA DIETA MEDITERRÁNEA!

  • Grasas monosaturada “buenas”: nueces, cacahuetes, almendras, pistachos, aguacates, canela, aceitunas
  • Poliinsaturados: omega 3 eicosapentaenoico y decosahexanoico en atún, salmón, sardinas, vegetales de hoja verde oscura.
  • Buenos nutrientes: vitamina E, en germen de trigo, cereales con cáscara, hojas verdes, nueces; vit B12 en productos animales; fólico: judías, vegetales verdes, naranjas.

Mantenerse mentalmente Activo

  • Desarrolle intereses o pasatiempos y manténgase involucrado en actividades que puedan ayudar tanto a la mente como al cuerpo.
  • Participe en actividades físicas y haga ejercicios. Varios estudios han asociado el ejercicio (por ejemplo, caminar) con un mejor funcionamiento del cerebro, a pesar de que se necesitan más investigaciones científicas para decir con seguridad si el ejercicio puede ayudar a mantener la función del cerebro o prevenir o retrasar los síntomas de algunas enfermedades como Alzheimer.
  • Limite el uso de alcohol. A pesar de que algunos estudios sugieren que el uso moderado de alcohol tiene beneficios para la salud, tomar mucho alcohol o tomar cantidades excesivas de alcohol en periodos muy cortos de tiempo pueden causar pérdida de la memoria y daño permanente al cerebro con el paso del tiempo.
  • Permanezca curioso y participe en la vida: comprométase usted mismo a un aprendizaje continuo
  • Lea, escriba, haga crucigramas y otros ejercicios de ingenio
  • Asista a charlas, vaya al teatro/cine o a pasear por cualquier lado.
  • Inscríbase en cursos en un centro de educación para adultos, centro universitario o su centro comunitario local
  • Participe en juegos (dominó, ajedrez, cartas, etc.)
  • Realice tareas en su hogar, cuide su jardín
  • Realice ejercicios de memoria

¡¡¡¡Cualquier actividad que disfrute y represente un desafío, algo nuevo para aprender, es estimulante para el cerebro!!!!

Lic Perez Ruffa, Ma. Cecilia – Terapista Ocupacional

Los residentes de Residencia Manantial disfrutaron de un emotivo espectáculo de jazz

mayo 16th, 2016

Publicado el 07 April, 2016 09:35:00 Flavia Tomaello en

http://www.pergaminovirtual.com.ar/diario/sociedad/22916.html

image

Con Jacqueline Boghossian en voz y Fabrizio Gamba en teclado, se deleitaron con los grandes clásicos.

Manantial Grupo Humano (www.manantialghumano.com.ar) -entidad de vanguardia en la atención de las necesidades de los adultos mayores- siempre esta atento a las propuestas interesantes y enriquecedoras para los abuelos.

Por eso es que los residentes de Residencia Manantial, disfrutaron de un emotivo espectáculo de jazz, interpretado por Jacqueline Boghossian en voz y Fabrizio Gamba en teclado.

El repertorio incluyó grandes clásicos e incluso canciones en francés e italiano.

Los músicos compartieron algunas palabras sobre cómo vivieron la experiencia: “Fue una maravillosa experiencia brindarles este show, tanto a los residentes como a sus familiares.
Sentir cómo la música llega a lugares en donde uno cree que ya no puede acceder, es una gran satisfacción personal y profesional.
Observar cómo los pies marcan el pulso, generando movimiento e incluso escuchar a algunos…¡ Tararear las melodías!
Gracias por devolvernos cálidos aplausos y por el agradable ambiente que generaron”.

Esta actividad forma parte de las ricas actividades culturales a las que pueden acceder los pacientes de Residencia Manantial.

Manantial Grupo Humano (www.manantialghumano.com.ar) nació en 1986  con el objetivo de convertirse en vanguardia en atención de las necesidades de los adultos mayores en materia de residencia, club de día, motivación, investigación y calidad de vida. Desarrolló dos edificios de departamentos privados que conservan la calidad del hogar y el primer edificio especializado en Alzheimer y demencias. El mejor lugar para alojar a los padres, innovando en atención gerontológica, con asistencia personalizada en un espacio de estimulación y propiciando un espacio donde hijos y nietos disfrutan de sus padres y abuelos. Cuidado integral. Encuentro social con sus pares. Espacios verdes. Actividades para revivir viejos momentos. Privacidad y seguridad.
Edificio Manantial: Nuñez 2578, CABA.
Residencia Manantial: Melián 3250, CABA.

Carrera de Musicoterapia. Publicado en Diario La Nación.

febrero 15th, 2016

Diapositiva1

Medidas a tener en cuenta para establecer una buena relación y comunicación con un paciente con demencia

febrero 12th, 2016

A la hora de acercarnos a nuestra familiar enfermo y establecer una comunicación con él, tenemos que tener en cuenta otras medidas que debemos evitar para que la persona no genere ansiedad o sentimientos negativos hacia nosotros y así mejorar la relación.

Cuanto mejor sea la relación que mantengamos con el enfermo, mayores logros conseguiremos y este se mostrará
más comunicativo y participativo.

Así pues, deberíamos:
• No discutir en su presencia ni levantar el tono de voz, ya que las probabilidades de que la persona se agite aumentan.
• No hablarle en un tono infantil, como si fuese un niño pequeño. Aunque la persona sea muy dependiente para
sus actividades cotidianas y, en ocasiones, podamos pensar que es como un niño pequeño, no lo es.
Recordemos que es una persona adulta y debe ser tratada como tal.
• No hablarle de manera negativa, sino con enunciados formulados de forma positiva. Decirle lo que pueden hacer
y en lo que nos pueden ayudar en vez de aquello que no sabe hacer.
• Evitar que se sienta evaluado, ya que si lo perciben así colaborarán menos con nosotros. Esto ocurre mucho cuando la persona enferma de Alzheimer vive en el hogar y queremos que realice actividades de estimulación. Si la persona acudiese a algún taller, centro de día o residencia seguramente participaría más, ya que tienen una figura de autoridad que les dice lo que tienen que hacer. Pero en casa es diferente, es su familiar quien le dice lo que tiene que hacer o le pregunta, y el enfermo no se muestra receptivo. Por ello, tendremos que intentar atraerle a la actividad a
través de conversaciones o trabajos de su agrado. Por ejemplo, si le pedimos que lea el periódico y le hacemos preguntas concretas sobre lo que ha leído puede que no nos quiera responder. Podemos iniciar una conversación “casual” del tipo “fíjate, pues he leído esta mañana en el periódico esta noticia”, para ver si así colabora.
• Evitar preguntar por cosas o plantear actividades que estén muy por encima de sus capacidades, ya que le
pediremos que realice un gran esfuerzo y no conseguirá los objetivos, lo que generará sentimientos de frustración.
• Evitar expresiones del tipo “¿te acuerdas de…?”, “¿quién es esta persona?”, “¿mira quién ha venido a verte?”.
• Evitar mantener conversaciones diferentes con el enfermo y otras personas.
• No forzar la comunicación cuando el enfermo no está receptivo.

jardin 1Extraído de “Guía práctica para familiares de enfermos de Alzheimer” Cynthia Pérez Muñano, Terapeuta Ocupacional.

El uso de videojuegos como terapia

febrero 10th, 2016

nota video juegos

Cómo ejercitar la memoria en la tercera edad

febrero 5th, 2016

Publicado el 17 noviembre, 2015 en Palermonline

http://palermonline.com.ar/wordpress/?p=48017

Por Romina Tirigay, psicóloga Manantial Grupo Humano -entidad de vanguardia en la atención de las necesidades de los adultos mayores –, (www.manantialghumano.com.ar)

¿A quién tenía que llamar? ¿Dónde están mis llaves? ¿Dónde dejé los anteojos? Los olvidos cotidianos parecen inevitables y muchas personas se resignan a padecerlos.

Sin embargo, llegar a la tercera edad no implica perder la memoria. Estudios recientes demuestran que la pérdida de memoria no forma parte del normal envejecimiento. Se puede entrenar la mente para mantenerla en forma y transitar la tercera edad con lucidez y plenitud.

¿Qué son las quejas subjetivas de memoria? 
Las llamadas “quejas subjetivas de memoria” hacen referencia a los olvidos percibidos por el individuo que se hacen presentes en situaciones cotidianas, y que se convierten en una fuente de preocupación, aún cuando luego de una consulta médica se descarte que sean de origen patológico. Existen básicamente dos grupos de factores que las producen: los biológicos y los psicosociales. -Dentro de los factores biológicos, el envejecimiento cerebral normal produce distintos cambios, como la disminución de la velocidad de procesamiento y/o ciertas dificultades en la evocación de la información almacenada, cuando no se tienen “pistas” ni referencias.
-A su vez, las modificaciones en el ritmo de vida provocadas por la jubilación, los cambios familiares (crecimiento e independencia de los hijos) y ciertas limitantes físicas, en muchos casos crean un clima de aislamiento social, pasividad, falta de motivación e, inclusive, mayor dependencia. Estos últimos factores y no solamente los biológicos, serían los responsables de los déficits percibidos por adultos mayores que, sin estar transitando un proceso patológico de deterioro cognitivo, ven disminuido su rendimiento cotidiano.

Trabajar la memoria en la vida diaria
La compensación de estos cambios se convierte así en el punto fundamental a la hora de trabajar con la memoria en la vida diaria.
La premisa principal apunta a optimizar los procesos de codificación de los estímulos que necesitamos almacenar. La importancia de los procesos de codificación radica en que son los responsables de organizar y clasificar la información garantizando que la misma sea mucho más accesible al momento de evocarla. Se puede pensar un paralelismo con cualquier sistema de archivo que utilice un código, por ejemplo, una biblioteca. La rapidez para acceder específicamente al ítem que necesito en determinado momento, está directamente relacionada con el nivel de orden y organización con que los libros fueron ubicados en primer lugar. Si no se usa ningún sistema, y los libros simplemente se van apilando a medida que se van adquiriendo, sin agruparlos ni categorizarlos, el tiempo requerido para buscar uno en particular va a ser muchísimo mayor (con el riesgo, inclusive, de no encontrarlo si la biblioteca es muy extensa).
A la hora de aplicar esta premisa en la vida cotidiana, se puede optar tanto por la asistencia a talleres destinados para tal fin, como por una modificación en los hábitos y rutinas diarios.
Por un lado, los talleres de estimulación de la memoria en sujetos sanos (personas que no tienen diagnóstico de deterioro cognitivo) promueven la adquisición de herramientas y recursos para enfrentar estos cambios. Así como se lleva a cabo en otros órdenes (utilización de anteojos para optimizar la vista o de prótesis dentales cuando hay piezas faltantes), las dificultades en la memoria pueden compensarse a través del aprendizaje y utilización de estrategias mnésicas que favorezcan la adquisición de información. El objetivo de dichos talleres apunta justamente al aprendizaje y utilización de las estrategias en el día a día.

Consejos para ejercitar las habilidades cognitivas

Por otro lado, existen maneras de ejercitar tanto la memoria como la atención en nuestra vida cotidiana. Pequeños ejercicios, hábitos saludables y una alimentación sana nos permitirán tener una
salud mental adecuada.
– Gimnasia mental: El cerebro necesita actividad para ofrecer un rendimiento adecuado. Si no lo ejercitamos, disminuye su capacidad para pensar y recordar. Si no se acuerda de algo recurra a un sinónimo.
– Ejercitar la memoria: Hacer crucigramas, memorizar la lista del súper, recordar la ropa que llevábamos unos días atrás, los personajes de un libro, lo que comimos, etcétera
– Memoria visual: El 80% de la memoria de las cosas lejanas es guardada de forma visual más que en palabras. Es por eso que, para recordar dónde dejamos algo olvidado, debemos tratar de “vernos” mentalmente para saber lo que estábamos haciendo y ya nos acordaremos de lo siguiente.
– Anotar la información: Los datos se retienen más fácilmente si se escriben. Por eso es bueno disponer de una agenda en la que poder ver todas las cosas que debemos recordar.
– Repasar: la información que deseamos recordar en cuanto nos lo hayan dado. Intentarlo 24 horas después y, por último, una semana después.
– Hacer una cosa por vez: haga una cosa por vez. Esta práctica es de gran ayuda para focalizar la atención.
– Ser organizado: tenga un solo lugar para las llaves, uno para los anteojos, otro para el celular. Decida si va a llevar la agenda siempre o si la va a dejar en su casa, así no tiene que recordar si la llevó o no.
– Tener una buena alimentación: Evitar los alimentos que producen el llamado colesterol malo, obstruyen las arterias e impiden que el oxígeno llegue al cerebro. Comer verduras y frutas frescas, pasta, legumbres y alimentos que contengan magnesio, yodo y fósforo.
El cerebro fabrica una sustancia llamada fosfatidil serina (FS) que sirve para mantener en buen estado las membranas celulares. Para poder generarla necesita vitaminas como la B12 y el ácido fólico.

¿Cuándo se considera que un olvido es “benigno”?
* Cuando se trata de un fragmento de una situación y no de todo el evento (Por ej, no recuerda qué pidió en el restaurante cuando fue a cenar, pero recuerda haber ido al lugar).
* Cuando -ya sea con pistas que ayuden a evocar la información o bien dándose algo de tiempo y sin exigirse- el recuerdo finalmente se recupera por completo.
* Cuando no afecta en forma significativa el desempeño laboral o académico cotidiano.
Resulta de importancia descartar también factores emocionales (depresión, ansiedad, estrés) que puedan estar en juego, afectando secundariamente la capacidad atencional y mnésica.
Si no se cumplen las consideraciones enumeradas, resulta conveniente la consulta con un especialista.

memoria

Nota de interés: Musicoterapia y Alzheimer

enero 29th, 2016

Publicado en Geritricarea.com

Enero 2016

Musicoterapia y Alzheimer

En el siguiente artículo Natalia Gómez Jiménez, Educadora Social y Musicoterapeuta del Equipo 3.0 de BSP Asistencia, aborda la importancia y la utilidad de la musicoterapia en el trabajo con personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer y otras demencias con deterioro cognitivo leve / moderado, a través de la experiencia concreta en el Centro Geriátrico Catite de Castelldefels.

Beneficios del aplicación de la musicoterapia en este colectivo
Últimamente se ha demostrado con un considerable volumen de evidencias que la musicoterapia es efectiva en el tratamiento de las demencias (Raglio, Bellelli, Traficante, Gianotti, Ubezio, Gentile, Villani, & Trabucchi, 2010). La musicoterapia en el trabajo con personas afectadas por demencias y Alzheimer tiene como objetivo mantener y mejorar las habilidades en las áreas física-motriz, cognitiva, socio-emocional y conductual. (Mercadal-Brotons & Martín, 2008). Diversos estudios nos demuestran que la musicoterapia permite mantener el sentimiento de identidad de los enfermos de Alzheimer y puede estimular las funciones cognitivas globales, (Raglio, Bellelli, Traficante, Gianotti, Ubezio, Villani, & Trabucchi, 2008).

Por otra parte, cada vez más se están sustituyendo o complementando las terapias farmacológicas para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer (y las demencias en general) con terapias que no implican la administración de medicamentos. Esto se debe a que en muchas ocasiones los fármacos generan efectos secundarios adversos y, si tenemos en cuenta que las demencias y el Alzheimer son enfermedades crónicas y degenerativas que necesitan un tratamiento indefinido y constante, estos efectos podrían ser muy dañinos.

La musicoterapia es una terapia no farmacológica basada en el uso sistemático de canciones, sonidos y movimiento (Svansdottir & Snaedal, 2006) y que no muestra efectos secundarios (Svansdottir & Snaedal, 2006). Así pues, si ya no como sustitutivo de los fármacos, sí se debería tener en cuenta la musicoterapia como tratamiento para el Alzheimer y poder así reducir la cantidad de medicamentos suministrados a los afectados por esta enfermedad, mejorando su calidad de vida.

Además, a nivel personal para los enfermos de Alzheimer, la musicoterapia puede ser percibida como una actividad significativa, reduciendo así la ansiedad y comportamientos motores anómalos. De esta manera puede mejorar la participación de los enfermos en el resto de actividades que se realicen en el centro especializado del que sean usuarios, reduciendo así la apatía (Raglio, Bellelli, Traficante, Gianotti, Ubezio, Villani, & Trabucchi, 2008).

Pero la musicoterapia no es sólo útil en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer por el simple hecho de no ser un tratamiento farmacológico, sino que tiene efectos visibles en síntomas típicos de esta enfermedad. Estudios como el de Raglio et al. (2008) corroboran su eficacia en el tratamiento de los síntomas psiquiátricos y de la conducta, típicos de las demencias, demostrando que este tratamiento reduce estos síntomas a la vez que mejora la relación de comunicación entre los pacientes y el musicoterapeuta.

Basándonos en estas evidencias y en los resultados de la experiencia que se expone en este artículo, podemos afirmar que la musicoterapia funciona en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.

Experiencia musicoterapéutico el Centro Geriátrico Catite
En esta actividad participaron un grupo de entre 10 y 12 personas residentes de Catite, afectadas por deterioro cognitivo producto de la enfermedad de Alzheimer (o de demencias vasculares), en GDS 4-5 (leve/moderado).

La musicoterapia permite mantener el sentimiento de identidad de los enfermos de Alzheimer y puede estimular las funciones cognitivas globales
Todos presentan, en mayor o menor medida, las siguientes características [1] asociadas a la enfermedad de Alzheimer en estado leve/moderado: olvidos frecuentes de los recuerdos más recientes (memoria inmediata); cierta irritabilidad y cierto grado de depresión; pérdida de memoria (memoria remota); falta de percepción de los propios déficits; dificultad para retener la información; confusión de lugares y fechas (desorientación temporal); pérdida de vocabulario (denominación); constantes repeticiones de la misma pregunta o acción; problemas de identificación de objetos comunes, personas conocidas, colores, sonidos u olores; cierta dificultad para manejar objetos de uso habitual; agitación, inquietud, nerviosismo; depresión; irritabilidad, agresividad.

[1] Datos extraídos del Canal de Salut del portal web de la Generalitat de Catalunya.

Procedimiento y diseño

Mi intervención ha constado de varias fases: assessment, definición de las áreas y objetivos a trabajar, diseño de las sesiones (actividades), implementación, recopilación de datos y análisis de los resultados.

El assessment, es decir, el proceso de recopilar información del centro, sus usuarios y los futuros participantes de las sesiones de musicoterapia, lo llevé a cabo mientras desarrollaba mis tareas como educadora antes de que ampliaran mis horas de trabajo en el centro.

Antes de comenzar las sesiones definí dos áreas de trabajo, la cognitiva y la socio-emocional y en base a estas áreas definí los siguientes objetivos:

– Área cognitiva: estimular las siguientes funciones: memoria remota; memoria reciente y evocación inmediata; denominación; gnosias auditivas y visuales; atención y concentración; praxias ideomotoras; lectoescritura; lenguaje.
– Área socio-emocional: mejorar el estado de ánimo y autoestima; aumentar la participación, interacción y comunicación.

Los objetivos a trabajar son:

Objetivos generales:

· Mantener las capacidades cognitivas propias de cada sujeto para fomentar la autonomía.
· Reducir el deterioro cognitivo en caso de patologías neurológicas tales como demencias o Alzheimer.
· Optimizar el potencial del paciente.
· Mejorar la autoestima.
· Favorecer la interacción social.

Objetivos específicos:

· Trabajar la memoria
· Trabajar la evocación inmediata
· Trabajar la denominación
· Trabajar las gnosias auditivas y visuales
· Trabajar la atención y la concentración
· Trabajar las praxias ideomotoras
· Trabajar la lectoescritura
· Trabajar el lenguaje
· Trabajar el control de impulsos
· Reducir la angustia
· Reducir la agitación
· Mejorar el estado de ánimo
· Aumentar la participación
· Interacción y comunicación

Para trabajar estos objetivos utilicé las técnicas y actividades que se describen en la siguiente tabla:

TÉCNICAS ACTIVIDADES
Canción de bienvenida, canción recreativa, canciones de suma de elementos, canciones temáticas, …
Audición Canciones temáticas.
Tocar instrumentos Imitar ritmos, acompañamiento de canciones, cuentos sonoros, …
Improvisación Invención de patrones rítmicos con instrumentos de pequeña percusión.
Juegos musicales Sopa de letras musical, bingo musical.
Las sesiones (una por semana) duran entre cuarenta minutos y una hora y su estructura suele ser:

– Canción de bienvenida, para saludarnos y recordar los nombres de cada uno, uno por uno.
– Actividad central: variadas, de las mencionadas en la Tabla 1, siguiendo las técnicas indicadas, y en varias ocasiones relacionadas con la época del año, o con alguna fecha señalada, etc.
– Cierre de la actividad, agradecimientos por participar en la sesión.

Resultados

Los resultados observados después de las sesiones de musicoterapia realizadas en Catite incluyen los cambios y acontecimientos siguientes:

Área cognitiva:

– Memoria remota: siempre recuerdan el propio nombre por sí solos; casi siempre recuerdan la letra de la canción con ayuda, excepto cuando es nueva, que no lo hacen.

– Memoria reciente y evocación inmediata: con el paso de las sesiones ya todos reconocen la canción de bienvenida y su letra; necesitan ayuda para recordar los nombres de los compañeros, algunos residentes que tienen un deterioro más leve no necesitan tanta ayuda y con el tiempo se acuerdan del nombre del resto de compañeros; recuerdan las consignas dadas con ayuda; en las actividades de imitación de ritmos los recuerdan con ayuda y en las canciones sumativas recuerdan los elementos con ayuda; recuerdan los títulos de las sesiones con ayuda, pero los recuerdan.

– Denominación: en la mayoría de ocasiones cantan la letra de las canciones de forma correcta por sí solos. Siempre dicen correctamente su nombre.

– Gnosias auditivas: casi siempre reconocen las melodías de las canciones, en algunos casos con ayuda.

– Atención y concentración: casi siempre mantienen y focalizan la atención en la tarea a realizar. Han adquirido hábitos en las sesiones de musicoterapia extrapolables a ciertas situaciones en el resto de la vida en el centro.

– Orientación personal: reconocen a los compañeros de grupo, con ayuda en algunos casos; la interacción en las sesiones de musicoterapia favorece las buenas relaciones en el resto de la vida en el centro; siempre reconocen y dicen el propio nombre.

– Praxias ideomotoras: la mayoría tocan los instrumentos de percusión sin mucha ayuda, salvo en algunos casos que tienen limitaciones físicas, como artrosis. En todo caso, cada uno llega hasta donde puede, lo que potencio, y esto los hace aumentar su autoestima.

– Lenguaje: desde el principio no tienen ningún problema en comunicarse verbalmente con los compañeros. Con el paso de las sesiones han ido expresando más sus opiniones sobre las canciones cantadas y las actividades realizadas.

Área socio-emocional:

– Estado de ánimo y autoestima: en general muestran alegría y satisfacción con el trabajo realizado; algunos usuarios empiezan la sesión apáticos y/o con malestar pero casi siempre la acaban sin mostrar ninguno de estos síntomas.

– Participación, interacción y comunicación: siempre han participado en las actividades de canción grupal, de audición en grupo e instrumental de grupo; son capaces de expresar emociones e interactuar con el grupo, en ocasiones con la necesidad de que se les dé pie; por lo general no tienen conductas disruptivas y cuando alguien las ha presentado, mediante la actividad musical se ha calmado.

Por qué se debería hacer esta actividad en otros centros

Dada la justificación y vistos los resultados obtenidos en esta experiencia, podemos decir que incluyendo la musicoterapia dentro del programa de intervención en los centros que trabajan con personas del ámbito de mayores, se estará reforzando y complementando el trabajo que allí se realiza con una terapia que no genera efectos adversos y que además favorece la integración de los pacientes en el resto de actividades, ya que reduce su ansiedad y comportamientos disruptivos.

« Entradas Siguientes