¿Cómo ejercitar la memoria?

agosto 19th, 2016

Por Romina Tirigay. Neuropsicóloga. Coordinadora del Área Cognitivo-Funcional de Residencia Manantial. 

Las llamadas  “quejas subjetivas de memoria”  hacen referencia a los olvidos percibidos por el individuo que se hacen presentes en situaciones cotidianas, y que se convierten en una fuente de preocupación, aún cuando luego de una consulta médica se descarte que sean de origen patológico. Existen básicamente dos grupos de factores que los producen: los biológicos y los psicosociales. Dentro de los factores biológicos, el envejecimiento cerebral normal produce distintos cambios, como la disminución de la velocidad de procesamiento y/o ciertas dificultades en la evocación de la información almacenada, cuando no se tienen “pistas” ni referencias. A su vez, las modificaciones en el ritmo de vida provocadas por la jubilación, los cambios familiares (crecimiento e independencia de los hijos) y ciertas limitantes físicas, en muchos casos crean un clima de aislamiento social, pasividad, falta de motivación e, inclusive, mayor dependencia. Estos últimos factores y no solamente los biológicos, serían los responsables de los déficits percibidos por adultos mayores que, sin estar transitando un proceso patológico de deterioro cognitivo, ven disminuido su rendimiento cotidiano.

La compensación de estos cambios se convierte así en el punto fundamental a la hora de trabajar con la memoria en la vida diaria.

La premisa principal apunta a optimizar los procesos de codificación de los estímulos que necesitamos almacenar. La importancia de los procesos de codificación radica en que son los responsables de organizar y clasificar la información garantizando que la misma sea mucho más accesible al momento de evocarla. Se puede pensar un paralelismo con cualquier sistema de archivo que utilice un código, por ej. una biblioteca. La rapidez para acceder específicamente al ítem que necesito en determinado momento, está directamente relacionada con el nivel de orden y organización con que los libros fueron ubicados en primer lugar. Si no se usa ningún sistema, y los libros simplemente se van apilando a medida que se van adquiriendo, sin agruparlos ni categorizarlos, el tiempo requerido para buscar uno en particular va a ser muchísimo mayor (con el riesgo, inclusive, de no encontrarlo si la biblioteca es muy extensa).

A la hora de aplicar esta premisa en la vida cotidiana, se puede optar tanto por la asistencia a talleres destinados para tal fin, como por una modificación en los hábitos y rutinas diarios.

Por un lado, los talleres de estimulación de la memoria en sujetos sanos (personas que no tienen diagnóstico de deterioro cognitivo) promueven la adquisición de herramientas y recursos para enfrentar estos cambios. Así como se lleva a cabo en otros órdenes (utilización de anteojos para optimizar la vista o de prótesis dentales cuando hay piezas faltantes), las dificultades en la memoria pueden compensarse a través del aprendizaje y utilización de estrategias mnésicas que favorezcan la adquisición de información. El objetivo de dichos talleres apunta justamente al aprendizaje y utilización de las estrategias en el día a día.

Por otro lado, existen maneras de ejercitar tanto la memoria como la atención en nuestra vida cotidiana. Un aspecto básico a tener en cuenta para que los ejercicios funcionen, es que tengan algún tipo de utilidad en la vida diaria, es decir, que tengan una aplicación concreta. Si una herramienta de compensación no apunta directamente a intentar resolver un problema cotidiano, lo más probable es que no se incorpore como un hábito y finalmente, con el paso del tiempo, que se deje de utilizar del todo. Por ejemplo, la estrategia de categorización (agrupar los ítems de una serie numerosa de palabras en categorías) permite mejorar el recuerdo de la lista de compras en el supermercado, evitando olvidos y omisiones indeseadas. En términos de economía de recursos, no es lo mismo para nuestro almacén de memoria archivar 20 ítems “sueltos”, sin relación entre sí, que 4 categorías de 5 ítems cada una (siguiendo el ejemplo de la lista del supermercado: artículos de limpieza, lácteos, artículos de perfumería, etc.). La técnica de agrupamiento además de organizar –codificar- la información, otorga de por sí “pistas” a la hora de evocar (“sé que tengo que comprar 5 productos de verdulería”) y, finalmente permite disminuir el esfuerzo cognitivo ya que, al agrupar los ítems, se reduce la demanda mnésica (porque los grupos de información reducidos en número y conformados por estímulos relacionados estrechamente entre sí).

Es así como, aún cuando los procesos asociados a la edad puedan producir cambios en la manera en que se procesa la información, la disminución en el rendimiento cognitivo –en ausencia de patología cerebral -sólo es aparente. La incorporación de nuevos hábitos permitirá llevar nuevamente el desempeño de la memoria a los niveles previos, siempre y cuando los mismos se concienticen y se apliquen de manera sistemática. En conclusión, mantener un ritmo de vida activo tanto desde lo físico y lo social como desde lo intelectual, sumado a la incorporación de técnicas y estrategias mnésicas, permitirá compensar los cambios que el paso del tiempo produce en nuestra memoria.

¿Cuándo se considera que un olvido es “benigno”?

*Cuando se trata de un fragmento de una situación y no de todo el evento (Por ej, no recuerda qué pidió en el restaurante cuando fue a cenar, pero recuerda haber ido al lugar).

*Cuando -ya sea con pistas que ayuden a evocar la información o bien dándose algo de tiempo y sin exigirse- el recuerdo finalmente se recupera por completo.

*Cuando no afecta en forma significativa el desempeño laboral o académico cotidiano.

Resulta de importancia descartar también factores emocionales (depresión, ansiedad, estrés) que puedan estar en juego, afectando secundariamente la capacidad atencional y mnésica.

Si no se cumplen las consideraciones enumeradas, resulta conveniente la consulta con un especialista.

memoria agosto

Ejercicios para estimular las funciones visuoespaciales y la atención

julio 29th, 2016

¿Cuál de los fragmentos de la izquierda completa la imagen de la derecha?

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Ejercicios para estimular las funciones visuoespaciales y la atención

mayo 27th, 2016

¿Cuál de los fragmentos de la izquierda completa la imagen de la derecha?

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La esfera emocional en los pacientes con demencia

mayo 23rd, 2016

Por Lic. Florencia Cossini

Neuropsicóloga Residencia Manantial

En el transcurso de las demencias, la comunicación verbal y no verbal se va afectando. El sujeto comienza a mostrar problemas cognitivos tales como falta de memoria, dificultades para encontrar palabras, desorientación espacio-temporal, entre otros. Al comienzo la persona puede mostrarse inquieta y preocupada por estas fallas, lo que se expresa en cambios emocionales como ansiedad y depresión.

A medida que el estado demencial progresa se pueden observar demandas de atención, negativismo, repetición de palabras, preguntas insistentes, gritos, amenazas, acusaciones y oposicionismo. Estas manifestaciones expresan confusión e inseguridad y  se deben a la incapacidad del sujeto de comprender la realidad que los rodea, por lo que es importante que las personas que estén a cargo de su cuidado no interpreten estas actitudes como falta de cooperación o como una agresión consciente.

Por más que cada caso sea diferente, ante falsas acusaciones es aconsejable no contradecir a la persona.De este modo evitamos que se estrese y las conductas que esto puede llegar a desencadenar en el sujeto con demencia como irritabilidad, agitación o violencia.También es necesario ser paciente ante la repetición de palabras y preguntas.

En estadios de demencia avanzados la interacción emocional toma mayor relevancia que la informativa. Demostrar cariño, cercanía, dar la mano, brindar un abrazo, pueden ser recursos más efectivos cuando otras formas de comunicación no tuvieron resultado.

emociones

¡LOS ESPERAMOS!

mayo 17th, 2016

Los esperamos el Martes 24/05/2016  18.30hs en Melián 3250

Martes 24/05/2016 18.30hs

Estimulación de la atención y las funciones visuoespaciales

febrero 29th, 2016

¿Cuál de los recuadros de la izquierda completa la figura de la derecha?

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Medidas a tener en cuenta para establecer una buena relación y comunicación con un paciente con demencia

febrero 12th, 2016

A la hora de acercarnos a nuestra familiar enfermo y establecer una comunicación con él, tenemos que tener en cuenta otras medidas que debemos evitar para que la persona no genere ansiedad o sentimientos negativos hacia nosotros y así mejorar la relación.

Cuanto mejor sea la relación que mantengamos con el enfermo, mayores logros conseguiremos y este se mostrará
más comunicativo y participativo.

Así pues, deberíamos:
• No discutir en su presencia ni levantar el tono de voz, ya que las probabilidades de que la persona se agite aumentan.
• No hablarle en un tono infantil, como si fuese un niño pequeño. Aunque la persona sea muy dependiente para
sus actividades cotidianas y, en ocasiones, podamos pensar que es como un niño pequeño, no lo es.
Recordemos que es una persona adulta y debe ser tratada como tal.
• No hablarle de manera negativa, sino con enunciados formulados de forma positiva. Decirle lo que pueden hacer
y en lo que nos pueden ayudar en vez de aquello que no sabe hacer.
• Evitar que se sienta evaluado, ya que si lo perciben así colaborarán menos con nosotros. Esto ocurre mucho cuando la persona enferma de Alzheimer vive en el hogar y queremos que realice actividades de estimulación. Si la persona acudiese a algún taller, centro de día o residencia seguramente participaría más, ya que tienen una figura de autoridad que les dice lo que tienen que hacer. Pero en casa es diferente, es su familiar quien le dice lo que tiene que hacer o le pregunta, y el enfermo no se muestra receptivo. Por ello, tendremos que intentar atraerle a la actividad a
través de conversaciones o trabajos de su agrado. Por ejemplo, si le pedimos que lea el periódico y le hacemos preguntas concretas sobre lo que ha leído puede que no nos quiera responder. Podemos iniciar una conversación “casual” del tipo “fíjate, pues he leído esta mañana en el periódico esta noticia”, para ver si así colabora.
• Evitar preguntar por cosas o plantear actividades que estén muy por encima de sus capacidades, ya que le
pediremos que realice un gran esfuerzo y no conseguirá los objetivos, lo que generará sentimientos de frustración.
• Evitar expresiones del tipo “¿te acuerdas de…?”, “¿quién es esta persona?”, “¿mira quién ha venido a verte?”.
• Evitar mantener conversaciones diferentes con el enfermo y otras personas.
• No forzar la comunicación cuando el enfermo no está receptivo.

jardin 1Extraído de “Guía práctica para familiares de enfermos de Alzheimer” Cynthia Pérez Muñano, Terapeuta Ocupacional.

Cómo ejercitar la memoria en la tercera edad

febrero 5th, 2016

Publicado el 17 noviembre, 2015 en Palermonline

http://palermonline.com.ar/wordpress/?p=48017

Por Romina Tirigay, psicóloga Manantial Grupo Humano -entidad de vanguardia en la atención de las necesidades de los adultos mayores –, (www.manantialghumano.com.ar)

¿A quién tenía que llamar? ¿Dónde están mis llaves? ¿Dónde dejé los anteojos? Los olvidos cotidianos parecen inevitables y muchas personas se resignan a padecerlos.

Sin embargo, llegar a la tercera edad no implica perder la memoria. Estudios recientes demuestran que la pérdida de memoria no forma parte del normal envejecimiento. Se puede entrenar la mente para mantenerla en forma y transitar la tercera edad con lucidez y plenitud.

¿Qué son las quejas subjetivas de memoria? 
Las llamadas “quejas subjetivas de memoria” hacen referencia a los olvidos percibidos por el individuo que se hacen presentes en situaciones cotidianas, y que se convierten en una fuente de preocupación, aún cuando luego de una consulta médica se descarte que sean de origen patológico. Existen básicamente dos grupos de factores que las producen: los biológicos y los psicosociales. -Dentro de los factores biológicos, el envejecimiento cerebral normal produce distintos cambios, como la disminución de la velocidad de procesamiento y/o ciertas dificultades en la evocación de la información almacenada, cuando no se tienen “pistas” ni referencias.
-A su vez, las modificaciones en el ritmo de vida provocadas por la jubilación, los cambios familiares (crecimiento e independencia de los hijos) y ciertas limitantes físicas, en muchos casos crean un clima de aislamiento social, pasividad, falta de motivación e, inclusive, mayor dependencia. Estos últimos factores y no solamente los biológicos, serían los responsables de los déficits percibidos por adultos mayores que, sin estar transitando un proceso patológico de deterioro cognitivo, ven disminuido su rendimiento cotidiano.

Trabajar la memoria en la vida diaria
La compensación de estos cambios se convierte así en el punto fundamental a la hora de trabajar con la memoria en la vida diaria.
La premisa principal apunta a optimizar los procesos de codificación de los estímulos que necesitamos almacenar. La importancia de los procesos de codificación radica en que son los responsables de organizar y clasificar la información garantizando que la misma sea mucho más accesible al momento de evocarla. Se puede pensar un paralelismo con cualquier sistema de archivo que utilice un código, por ejemplo, una biblioteca. La rapidez para acceder específicamente al ítem que necesito en determinado momento, está directamente relacionada con el nivel de orden y organización con que los libros fueron ubicados en primer lugar. Si no se usa ningún sistema, y los libros simplemente se van apilando a medida que se van adquiriendo, sin agruparlos ni categorizarlos, el tiempo requerido para buscar uno en particular va a ser muchísimo mayor (con el riesgo, inclusive, de no encontrarlo si la biblioteca es muy extensa).
A la hora de aplicar esta premisa en la vida cotidiana, se puede optar tanto por la asistencia a talleres destinados para tal fin, como por una modificación en los hábitos y rutinas diarios.
Por un lado, los talleres de estimulación de la memoria en sujetos sanos (personas que no tienen diagnóstico de deterioro cognitivo) promueven la adquisición de herramientas y recursos para enfrentar estos cambios. Así como se lleva a cabo en otros órdenes (utilización de anteojos para optimizar la vista o de prótesis dentales cuando hay piezas faltantes), las dificultades en la memoria pueden compensarse a través del aprendizaje y utilización de estrategias mnésicas que favorezcan la adquisición de información. El objetivo de dichos talleres apunta justamente al aprendizaje y utilización de las estrategias en el día a día.

Consejos para ejercitar las habilidades cognitivas

Por otro lado, existen maneras de ejercitar tanto la memoria como la atención en nuestra vida cotidiana. Pequeños ejercicios, hábitos saludables y una alimentación sana nos permitirán tener una
salud mental adecuada.
– Gimnasia mental: El cerebro necesita actividad para ofrecer un rendimiento adecuado. Si no lo ejercitamos, disminuye su capacidad para pensar y recordar. Si no se acuerda de algo recurra a un sinónimo.
– Ejercitar la memoria: Hacer crucigramas, memorizar la lista del súper, recordar la ropa que llevábamos unos días atrás, los personajes de un libro, lo que comimos, etcétera
– Memoria visual: El 80% de la memoria de las cosas lejanas es guardada de forma visual más que en palabras. Es por eso que, para recordar dónde dejamos algo olvidado, debemos tratar de “vernos” mentalmente para saber lo que estábamos haciendo y ya nos acordaremos de lo siguiente.
– Anotar la información: Los datos se retienen más fácilmente si se escriben. Por eso es bueno disponer de una agenda en la que poder ver todas las cosas que debemos recordar.
– Repasar: la información que deseamos recordar en cuanto nos lo hayan dado. Intentarlo 24 horas después y, por último, una semana después.
– Hacer una cosa por vez: haga una cosa por vez. Esta práctica es de gran ayuda para focalizar la atención.
– Ser organizado: tenga un solo lugar para las llaves, uno para los anteojos, otro para el celular. Decida si va a llevar la agenda siempre o si la va a dejar en su casa, así no tiene que recordar si la llevó o no.
– Tener una buena alimentación: Evitar los alimentos que producen el llamado colesterol malo, obstruyen las arterias e impiden que el oxígeno llegue al cerebro. Comer verduras y frutas frescas, pasta, legumbres y alimentos que contengan magnesio, yodo y fósforo.
El cerebro fabrica una sustancia llamada fosfatidil serina (FS) que sirve para mantener en buen estado las membranas celulares. Para poder generarla necesita vitaminas como la B12 y el ácido fólico.

¿Cuándo se considera que un olvido es “benigno”?
* Cuando se trata de un fragmento de una situación y no de todo el evento (Por ej, no recuerda qué pidió en el restaurante cuando fue a cenar, pero recuerda haber ido al lugar).
* Cuando -ya sea con pistas que ayuden a evocar la información o bien dándose algo de tiempo y sin exigirse- el recuerdo finalmente se recupera por completo.
* Cuando no afecta en forma significativa el desempeño laboral o académico cotidiano.
Resulta de importancia descartar también factores emocionales (depresión, ansiedad, estrés) que puedan estar en juego, afectando secundariamente la capacidad atencional y mnésica.
Si no se cumplen las consideraciones enumeradas, resulta conveniente la consulta con un especialista.

memoria

La estimulación de la atención

agosto 31st, 2015

Por Lic. Florencia Cossini

La atención es un proceso psicológico complejo que acompaña y controla todo el funcionamiento cognitivo. Su puesta en marcha es necesaria para poder mantener una conversación, seguir los pasos de una receta de cocina, dirigirnos hacia algún destino y muchas de las actividades que realizamos a diario.

En personas con demencia es recomendable utilizar estrategias para evitar la distracción y así lograr que enfoquen su interés en la tarea a realizar. Con esta finalidad se pueden disminuir los ruidos del ambiente, quitar objetos que pueden funcionar como distractores en el área de trabajo, mirar a los ojos cuando se habla con la persona, llamar a todos por su nombre, hacer preguntas concretas y sencillas. En caso de demencias severas, se pueden utilizar apoyos externos para captar su atención, por ejemplo dirigir una pelota hacia las manos de la persona.

La estimulación de esta función se vuelve necesaria para mejorar y mantener la capacidad de concentración, sostener el tiempo necesario el interés en una actividad, seleccionar aquellos aspectos que son relevantes y descartar los que carecen de importancia para nuestra tarea.

A continuación, se presenta una de las actividades que permiten reforzar el funcionamiento atencional:

-          Tache los elementos iguales y agregue en el último casillero el que no tiene pareja.

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Ejercicios para estimular la memoria semántica. REFRANES

julio 28th, 2015

Cada dibujo representa un refrán ¿puede reconocerlos?Refranes 01 Refranes 02 Refranes 05

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