Terapia Asistida con Animales en Residencia Manantial

enero 30th, 2017

PROYECTO DE TERAPIA ASISTIDA CON ANIMALES EN ADULTOS MAYORES

Por Mariela Brizi 

Licenciada en Terapia Ocupacional. Adiestradora canina. Guía canina

Introducción

La Terapia Asistida con Animales es una modalidad terapéutica que puede utilizarse desde distintas disciplinas y con distintas poblaciones. Se trata de la incorporación de animales especialmente seleccionados y entrenados a un proceso de tratamiento. Está dirigida por un profesional de la salud humana, y diseñada con el objetivo general de promover mejoras en el bienestar de las personas.

Los objetivos específicos se diseñarán de acuerdo a las necesidades particulares de cada población asistida y dentro de las incumbencias profesionales de quien coordine la terapia.

 Es importante destacar que el equipo que aplica esta modalidad terapéutica debe estar conformado por al menos un profesional de la salud humana, un guía canino (persona responsable del manejo y el bienestar del perro) y un perro de terapia, que no reside en la institución, sino que es vive con su guía, (siendo parte de su familia) y asiste a la institución únicamente en los momentos en que se implementan las actividades terapéuticas. El profesional puede ocupar el rol de guía de su propio perro de terapia, teniendo en ese caso ambos roles.

 Los beneficios de la Terapia Asistida con animales sobre las modalidades tradicionales de tratamiento radican en:

  • El uso de una única herramienta de tratamiento, el animal, para apuntar a una variedad de objetivos en diversas áreas.
  • Aumenta la motivación de los pacientes por participar en la terapia
  • El paciente cambia el foco de atención desde la enfermedad hacia aspectos sanos y se involucra activamente en el vínculo con el animal
  • El paciente establece un vínculo más confiable con un terapeuta que demuestra una buena interacción con el animal de terapia
  • El paciente puede involucrarse en actividades y alcanzar objetivos en forma más rápida que ante la presencia del animal.

 Para considerarse esta modalidad una estrategia terapéutica es indispensable la presencia del profesional (cualquiera sea su área de intervención) ya que los perros, por el solo hecho de su presencia no constituyen una terapia. Cuando no existe la intervención de un profesional de la salud, y es una persona de la comunidad quien visita con su perro a la institución, no existen objetivos terapéuticos específicos y la modalidad es solo una actividad recreativa asistida con animales.

En la terapia el profesional facilitará los medios para que los residentes establezcan una relación continua y progresiva con los animales que les permita obtener todos los beneficios que este tipo de terapia conlleva.

 Esta modalidad terapéutica se basa en los beneficios que implica la interacción humano animal, en este caso, entre el ser humano y el perro, especie con la que convivimos desde hace muchísimos años y con la cual hemos establecido fuertes lazos. En nuestra cultura además, el perro tiene una connotación simbólica muy importante ocupando el lugar de un miembro más de la familia.

Uno de los beneficios de la incorporación de un perro de terapia en entornos terapéuticos es la posibilidad de utilizar su presencia como disparador del medio de comunicación más básico: el mundo de los sentimientos, la comunicación no verbal, la convicción de que incluso en personas que han perdido toda capacidad intelectual permanecen intactos los recuerdos primigenios relacionados con cuestiones universales. Ese tipo de sensaciones representa a veces el único nexo con el mundo exterior a través del cual el animal de compañía ejerce un afecto ansiolítico y relajante estableciéndose relaciones emocionales mutuas como respuesta a los estímulos percibidos. El contacto físico mediante caricias y la percepción del calor y la textura de la piel estimula el sentido del tacto y al jugar con el animal la persona puede presentar mejoras en las áreas de motricidad fina y gruesa, coordinación, equilibrio y balance, reflejos posturales, etc.  La presencia del perro facilita la evocación de recuerdos significativos promoviendo además relaciones interpersonales e interacción con otros.

Algunos de los estudios que analizan el impacto fisiológico de este tipo de intervenciones, han hallado que muchos de los beneficios obtenidos se relacionan en parte con la liberación de hormonas específicas ligadas al placer, por ejemplo, se ha estudiado que durante interacciones que implican el contacto visual o la estimulación sensorial se produce liberación de oxytocina, que impacta en la disminución de niveles de stress.

En relación a estos cambios fisiológicos, se ha encontrado también que las concentraciones de beta endorfinas, oxytocina, prolactina, beta feniletilamina y dopamina aumentan en ambas especies (en el humano y en el perro) y el cortisol disminuye en el ser humano luego de interacciones positivas con estos animales domésticos.

 Algunos investigadores sugieren que los beneficios potenciales no son únicamente sensoriales, emocionales o funcionales. La población anciana institucionalizada, consumidora de gran cantidad de fármacos para el animo y los trastornos de la conducta (antidepresivos, ansiolíticos, y antipsicóticos) podría beneficiarse de este tipo de terapias complementarias no farmacológicas  que contribuirían a disminuir el uso de fármacos y sus efectos secundarios.

 Investigaciones

Diversas investigaciones han demostrado diferentes efectos a partir de la implementación de programas de Terapia Asistida con Animales en pacientes con Demencias o simplemente en población añosa sana. Entre ellos se destaca:

  • Mejoras en las habilidades de comunicación e interacción con pares
  • Mejoras en estados de apatía.
  • Mejoras en las funciones cognitivas a partir del sexto mes de la participación en sesiones de TACA
  • Reducciones de presión arterial y nivel de depresión
  • Reducciones en irritabilidad, agitación
  • Aumento de conductas sociales: sonrisas, miradas, caricias, verbalizaciones, etc. en pacientes con Alzheimer
  • Reducción del sentimiento de soledad
  • Reducción en el uso de medicación en determinadas situaciones en pacientes de internaciones de larga data.

Las primeras experiencias en instituciones geriátricas en el mundo aparecen a partir de la década del 70, comenzando con experiencias de convivencia con animales de compañía. Se generalizaron luego los programas de terapia con perros, especialmente en España y en Estados Unidos.

En nuestro país, existe un antecedente de un estudio realizado en los hogares geriátricos del GCBA (San Martín y Rawson), con la salvedad de que en él no se utilizaron perros de terapia sino que se evaluaron los efectos en la población del cuidado de los animales que vivían en dichas instituciones.

 Población Beneficiaria

  •  Residentes con trastornos cognitivos.
  • Que tengan una historia de vida relacionada con el contacto con animales de compañía o que sientan placer ante la presencia de los mismos
  • Que acepten voluntariamente la actividad o que cuenten con el aval de un familiar responsable para hacerlo en caso de no poder elegir por ellos mismos.

 Criterios de Exclusión:

  • Personas Inmunosuprimidas.
  • Alérgicas
  • Con enfermedades respiratorias que puedan agravarse por contacto con el pelo del animal.
  • Con fobias o temor a los animales o que expresen deseos de no participar en el programa.
  • Con conductas auto o heteroagresivas que puedan resultar peligrosas para el animal

 Meta

  • Mejorar aspectos emocionales, cognitivos, sociales y sensorio motrices del desempeño ocupacional

 Objetivos

  • Promover mejoras en el estado de ánimo y en la causalidad personal
  • Recuperar emociones placenteras a través de la facilitación de reminiscencias
  • Facilitar la exploración de sentimientos
  • Fortalecer vínculos afectivos
  • Disminuir la sensación de soledad
  • Contribuir a mantener, recuperar o mejorar funciones cognitivas superiores
  • Brindar oportunidades para estimular todo el aparato sensorial
  • Recuperar o evocar el rol de cuidador de otro ser vivo
  • Promover y mantener interacciones sociales
  • Mejorar el funcionamiento del aparato sensoriomotor
  • Evitar el sedentarismo y promover la realización de actividad física.
A continuación, algunas imágenes de la experiencia
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